“Estábamos en la jungla y enloquecimos”: Historias de las filmaciones más difíciles de la historia

Hacer una película no es un asunto fácil. Hacer un clásico en la historia fílmica es más difícil aún.

Y es que como todo realizador sabe el negocio cinematográfico no es para aquellos con personalidades débiles.

Un director no solo tiene que lidiar con los miembros del elenco y los equipos de producción, sino también cuidar el presupuesto y en ocasiones pelear incluso contra los propios elementos.

Las grandes producciones lo tienen aún peor, ya que con sus grandes ambiciones se incrementan también los puntos de falla. Un icónico ejemplo es “The Wizard of Oz” (1939), una imperdible película que avanzó el cine al ser una de las primeras cintas en Technicolor, y que durante su problemática producción tuvo al menos cuatro directores a cargo del proyecto, con uno, George Cukor, durando solo tres días.

Adicionalmente, durante la producción dos de sus actores sufrieron graves problemas de salud: Buddy Ebsen, quien fue el Hombre de Hojalata original, tuvo que ser reemplazado por Jack Haley debido a una reacción alérgica a la pintura que usaban para maquillarlo, mientras que Margaret Hamilton, la Bruja Mala del Oeste, sufrió quemaduras durante una de las escenas de la cinta.

Otro icónico ejemplo de un clásico con una producción difícil es “Cleopatra” (1963). Protagonizada por la hermosa Elizabeth Taylor, la cinta tuvo una infame producción en la que varios actores fueron contratados y despedidos, así como millones de dólares terminaron desperdiciados cuando la producción se mudó de Londres a Roma.

Al final la película terminó costando US$44 millones (equivalente a US$368,660,000 actualmente), lo que casi quebró a 20th Century Fox.

En la galería adjunta a esta nota revisamos otros ejemplos de producciones difíciles que terminaron creando clásicos. Redacción Luces / Elcomercio.pe Foto Fox